Un espacio para mostrar mis fotografías, y en el que poder hablar sobre este tema tan apasionante desde todos los ángulos posibles.
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Miércoles, 20 de julio de 2005 a las 13:12 - General
Hoy en día la fotografía, como medio técnico de plasmar la realidad, no nos sorprende, pues encontramos fotografías en cualquier publicación. Sin embargo, no hace tanto tiempo que se utilizaban placas húmedas con sales de plata para poder realizar una toma. Por eso, ¿qué mejor manera de inaugurar los artículos de este blog que haciendo un repaso a la historia de este arte?
El término "fotografía" se lo debemos a Sir John Herschel, que lo acuño en 1839, y deriva del griego, ya que está compuesto de dos vocablos de esta lengua, foto (luz) y grafía (escritura). Etimológicamente, por tanto, fotografiar es dibujar con luz, definición totalmente acertada y bellísima por su simplicidad. En cuanto al término "cámara", el origen está en la palabra latina camera, que significa "habitación", ya que los orígenes más antiguos de la fotografía se remontan a las habitaciones o cámaras oscuras, estancias cuya única fuente de luz era un orificio muy pequeño en una de las paredes, que conseguía que se proyectara en la pared opuesta una imagen del exterior. Se sabe que Aristóteles utilizó, hacia el año 300 a.C. una cámara oscura para estudiar eclipses de sol.
Con este descubrimiento, una vez que se resolvieron sus inconvenientes, como el de que la imagen que se proyectaba estaba invertida y resultaba borrosa, y utilizando también el descubrimiento de reproducir imágenes mediante reacciones químicas, nació la fotografía moderna, aunque, por supuesto, las cámaras y los medios nunca fueron tan sencillos de utilizar como en la actualidad. Lo que quizás pueda sorprendernos es que la fotografía tardara tanto en inventarse, cuando los medios empleados eran conocidos desde mucho tiempo atrás.
A finales del siglo XVIII dos científicos británicos, Wedgewood y Davy, realizaron una serie de experimentos con el fin de obtener imágenes fotográficas utilizando cloruro de plata. De hecho, la sensibilidad a la luz de ciertos compuestos de la plata, especialmente el nitrato y el cloruro de plata, ya era conocida. Sin embargo estos científicos, aunque consiguieron reproducir escenas reales plasmadas en papel, no lograron hacerlas permanentes, ya que en cuanto el papel con el cloruro de plata quedaba expuesto a la luz, la superficie se ennegrecía.
El siglo XIX supuso el nacimiento real de la fotografía. De hecho, el físico francés Nicéphore Niépce consiguió en 1827 la primera fotografía permanente, mediante la utilización de la cámara oscura y un procedimiento fotoquímico. De todas formas este invento, al que Niépce llamó heliograbados, no era verdaderamente práctico, ya que su primera imagen, que podemos ver a continuación, necesitó de una exposición de 8 horas.
En 1829 Niépce comenzó a trabajar con el también frances Louis Daguerre, que tras la muerte de Niépce en 1833 continuó experimentando en solitario. Daguerre trabajó en un sistema para conseguir que la luz incidiera sobre una suspensión de sales de plata, de manera que estas sales se fueran oscureciendo selectivamente y producir así un duplicado de la escena original. El tiempo de exposición se redujo entonces a media hora. Sin embargo, las planchas que Daguerre utilizaba se oscurecían poco a poco con la luz, y la imagen acaba desapareciendo. Para evitarlo, Daguerre cubrió la plancha de revelado con una disolución concentrada de sal común. Este proceso de fijado, que fue descubierto por el inventor británico William Henry Fox Talbot, hacía que las partículas no expuesta de la sal de plata resultaran insensibles a la luz, con lo que se evitaba el ennegrecimiento de la plancha.
El gobierno francés, gracias a un informe realizado sobre este invento, compró sus derechos en julio de 1839, y los detalles del proceso se publicaron el 19 de agosto de 1839. Daguerre llamó a su invento el Daguerrotipo.
El anunció que se hizó en aquellos momentos de que el Daguerrotipo "no necesitaba de conocimientos de pintura" y de que "cualquiera podía utilizarlo... y hacerlo tan bien como el autor de la invención" generó un gran interés en muy poco tiempo.
Pero como con cualquier novedad, el Daguerrotipo tuvo también sus detractores. Algunos escribieron artículos en periódicos en los que se decía que "el deseo de capturar reflejos que se desvanecen no es únicamente imposible, sino que el mero deseo por sí sólo, la intención de hacerlo, es blasfemia". Por si fuera poco, y como también ha ocurrido a lo largo de la historia con otras invenciones, algunos pintores consideraron este nuevo invento como una amenaza. De hecho, al ver un daguerrotipo, el pintor Paul Delaroche exclamó "hoy ha muerto la pintura". En la imagen que acompaña a este párrafo podemos ver la imagen más famosa del escritor Edgar Allan Poe, un daguerrotipo realizado en 1848, poco tiempo antes de su muerte.
El mayor inconveniente del Daguerrotipo era la dificultad para obtener copias, y su alto coste. Sin embargo, mientras Daguerre seguía perfeccionando su técnica, Talbot desarrolló un procedimiento que consistía en utilizar un papel negativo a partir del cual se podía obtener un número ilimitado de copias. También descubrió que el papel recubierto con yoduro de plata resultaba más sensible a la luz si antes de su exposición se sumergía en una disolución de nitrato de plata y ácido gálico, disolución que también se utilizaba para el revelado del papel después de la exposición. Una vez finalizado el revelado, la imagen negativa (con las zonas oscuras de la imagen real apareciendo claras y al revés) se sumergía en tiosulfato sódico o hiposulfito sódico para hacerla permamente. Este método recibió el nombre de Calotipo, y al igual que el método de Daguerre, se hizo público en 1839. Y ese mismo año, como comentábamos al principio, Sir John Herschel bautizó a las imágenes fijas como "fotografías". En 1844 Talbot consiguió publicar el primer libro ilustrado con fotografías, titulado "The Pencil of Nature", algo que hoy en día nos parece lo más normal del mundo, pero que entonces supuso una gran revolución.
Comparado con el Daguerrotipo, la calidad de los primeros calotipos era sensiblemente inferior, aunque sin embargo la fotografía moderna sigue los mismos principios que el Calotipo, mientras que el Daguerrotipo, aunque más artístico, se quedó en un callejón sin salida.
Las fotografías que Talbot realizaba se hacían en papel, por lo que las imperfecciones del mismo se imprimían junto con la imagen cuando el negativo se positivaba. Se pensó entonces en utilizar planchas de cristal para el negativo, pero el problema, entonces, radicaba en hacer que las sales de plata se quedaran pegadas al cristal. Un sobrino de Niépce perfeccionó en 1848 un proceso para recubrir un cristal con albúmina, que posibilitó un incremento en la calidad de las fotografías, aunque resultaba muy lento. Tanto, que era imposible realizar retratos de esta forma.
En 1851, el escultor y fotógrafo aficionado británico Frederick Scott Archer introdujo planchas de cristal húmedas al utilizar colodión en lugar de albúmina como material de recubrimiento para aglutinar los compuestos sensibles a la luz. Con este método se obtenían negativos sobre una placa de cristal en muy poco tiempo, no más de dos o tres segundos, lo que supuso un gran paso adelante, aunque la toma de fotografías seguía siendo laboriosa, ya que debido a la necesidad de utilizar estas placas húmedas, el fotógrafo tenía que llevar todo su equipo consigo, muy voluminoso. Además, por si fuera poco, era necesario revelar la plancha mientras ésta estaba todavía húmeda, por lo que los fotógrafos necesitaban un cuarto oscuro cercano. Este procedimiento se utilizó con profusión para sacar fotografías de la guerra civil estadounidense, utilizándose carromatos como cuartos oscuros. Archer publicó, en 1854, "The Collodion Process on Glass", explicando su método.
Este procedimiento estaba, sin embargo, limitado a la fotografía profesional, porque nadie que no se dedicara a esto podía permitirse tantos lujos, así que varios investigadores se pusieron a trabajar para perfeccionar un negativo que pudiera exponerse seco, y que no necesitara ser revelado inmediatamente tras su exposición. En la imagen de la derecha podemos ver una cámara de placas húmedas.
En 1871 ocurrió el siguiente descubrimiento importante, cuando el doctor Richard Maddox descubrió una manera de usar gelatina en lugar de cristal para las planchas fotográficas. Esto llevó al desarrollo de planchas secas, que necesitaban mucho menos tiempo para su revelado. En un primero momento estas planchas secas tenían menos sensibilidad que sus contrapartidas húmedas, pero poco a poco mejoraron hasta alcanzar un nivel de calidad muy alto.
Este proceso marcó un punto de inflexión muy importante, porque las grandes e incómodas planchas húmedas ya no eran necesarias, ni tampoco lo eran los cuartos oscuros cercanos.
Pero todos estos esfuerzos de los que hemos hablado hasta ahora se centraban en la fotografía en blanco y negro, aunque también se realizaron intentos preliminares para conseguir imágenes en color, utilizando planchas recubiertas de emulsiones. En 1861, el físico británico James Clerk Maxwell, más conocido por su teoría electromagnética, obtuvo la primera fotografía en color.
Unos años después, sobre 1884, el inventor estadounidense George Eastman patentó una película que no era más que una larga tira de papel recubierta con una emulsión sencilla, y en 1889 consiguió la primera película flexible y transparente en forma de tiras de nitrato de celulosa. También patentó una máquina muy sencilla a la que llamó "Kodak", debido al sonido que hacía cuando se disparaba. Esta cámara, junto con el invento de la película en rollo, marcó el final de la fotografía primitiva e hizo de la fotografía un verdadero fenómeno de masas, algo al alcance de un gran número de aficionados.
En los primeros años del siglo XX la fotografía comercial creció con muchísima rapidez, y las mejoras introducidas en el proceso de las imágenes en blanco y negro posibilitaron que la fotografía se hiciera popular, al no necesitarse ni tanto tiempo ni tanta habilidad como en el siglo anterior. En 1907 se comercializaron los primeros materiales de película en color, que eran unas placas de cristal llamadas Autochromes Lumière, en honor a sus creadores, los hermanos Auguste y Louis Lumière, los padres del cinematógrafo.
En la siguiente década se perfeccionaron las imprentas, y la posibilidad de incluir fotografías en todo tipo de publicaciones creó una gran demanda de fotógrafos, y también un nuevo campo comercial para la fotografía: la publicidad. Además, gracias a los avances que suponían una simplificación de los materiales fotográficos, la fotografía se convirtió también en un entretenimiento.
La cámara de 35 mm, que ha sido el estándar más utilizado entre los aficionados en los últimos años, hizo su primera aparición en Alemania en 1925, de la mano de una marca que hoy en día es todo un clásico por su inigualable calidad: Leica. Esta cámara ganó popularidad rápidamente tanto entre los profesionales como entre los aficionados, por su reducido tamaño y su bajo coste. En 1935 apareció la película de color Kodachrome y en 1936 la Agfacolor, con las que se conseguían diapositivas en color. Esto contribuyó a generalizar, por primera vez, el uso de película de color. La película Kodacolor, introducida en 1941, y con la que se conseguían verdaderas fotografías en color, ayudó a fomentar esta popularización.
Durante la II Guerra Mundial hubo muchas innovaciones tecnológicas en el campo de la fotografía, innovaciones que posteriormente se pusieron a disposición del gran público, al acabar la guerra. Entre ellas se encuentran nuevos productos químicos para el revelado y fijado de la película, o el perfeccionamiento en el diseño de las lentes, gracias a la mejora en la capacidad de procesado de los ordenadores de aquel entonces. Y en 1947, el físico estadounidense Edwin Herbert Land ideó la forma de obtener fotografías instantáneas para calmar las inmensas ganas de su hija por ver los resultados, dando origen a la conocida "Polaroid". Podemos ver una reproducción del anuncio original de esta cámara en la imagen que acompaña a este párrafo.
En la década siguiente se consiguió incrementar la sensibilidad a la luz de las películas en color y en blanco y negro, haciendo posible así la toma de fotografías en condiciones de poca luz. Fue entonces cuando se introdujeron unos dispositivos nuevos, los amplificadores de luz, que intensificaban la luz débil haciendo posible así registrar incluso la luz procedente de estrellas lejanas.
En la década de los 60 se introdujo una nueva película, la Itek RS, que permitía utilizar productos químicos más baratos como el zinc, el sulfuro de cadmio y el óxido de titanio, en lugar de los tradicionales compuestos de plata.
Y en la actualidad, la fotografía ha dado el salto al mundo digital, un mundo en el que los avances en cuanto a resolución, fidelidad en cuanto a la reproducción de colores, reducción del ruido de la foto, etc., están a la orden del día, siendo difícil poder aventurar hasta dónde se llegará.
Pero dejemos las cámaras digitales para un futuro artículo...
El miércoles, 20 de julio de 2005 a las 13:32:45, Lau escribió el siguiente comentario:
El miércoles, 20 de julio de 2005 a las 14:31:48, Luis escribió el siguiente comentario:
El miércoles, 20 de julio de 2005 a las 19:43:14, Lau escribió el siguiente comentario:
El miércoles, 20 de julio de 2005 a las 20:00:20, Luis escribió el siguiente comentario:
El jueves, 21 de julio de 2005 a las 10:23:23, Jesús escribió el siguiente comentario:
El jueves, 21 de julio de 2005 a las 10:29:26, Luis escribió el siguiente comentario:
El viernes, 22 de julio de 2005 a las 10:13:30, ana33 escribió el siguiente comentario:
El viernes, 22 de julio de 2005 a las 10:44:44, Luis escribió el siguiente comentario:
El martes, 24 de octubre de 2006 a las 23:46:31, RICKY escribió el siguiente comentario:
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